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Inundación

3 December 2009 by

 

   El cielo estaba cubierto de nubes de un color gris plomo. Parecía un techo grueso y lúgubre que pendía muy bajo sobre la ciudad. Manejé mi Volskwagen beetle amarillo modelo ‘58 por la autopista hasta el negocio que atendíamos con mi hermano. La noche anterior había salido hasta tarde y me costó bastante trabajo levantarme esa mañana.

  Al mediodía cerramos y mi hermano subió a su casa a almorzar. Yo estaba muy cansado y decidí comprar unos sandwiches y quedarme en la sala de espera, sentado en un sillón doble. Almorcé, leí una revista y me quedé dormido con los pies descansando en uno de los apoyabrazos del sillón hasta las tres de la tarde, hora de volver a abrir el negocio. Mientras me quedaba dormido, afuera comenzó a llover.

   No sé cuánto tiempo pasó. Solo sé que me despertaron unos fuertes golpes en la puerta. Parecía que la querían tirar abajo. Maldiciendo, me enderecé preparado para discutir o pelear con quien fuera que atronaba la puerta de esa manera. Cuando puse los dos pies en el piso el agua me llegaba unos veinte centímetros arriba de los tobillos. Fue una sensación horrible… El negocio se había inundado de una forma que nunca había visto, y alguien seguía azotando la puerta con los puños mientras me llamaba a los gritos:

    -¡Despertáte de una vez, pedazo de lirón!- Era la voz del cuñado de mi hermano, el gordi, que tenía un quiosco al lado de nuestro negocio.

  Abrí la puerta sin entender todavía muy bien lo que estaba pasando. El nivel del agua afuera era de casi un metro de altura, y cuando intenté salir, el líquido elemento se metió con tanta fuerza que me sentó de culo sobre la alfombra.
   A pesar de tamaña inundación, al gordi no dejó de causarle gracia mi estrepitosa y húmeda caida. Me ayudó a levantarme mientras se desternillaba de risa y me decía:

   – Hace una hora que te estoy llamando, bello durmiente. ¡No sé cuántos milimetros cayeron ya, pero parece que no para! ¡Nunca ví algo así! Y eso no es todo, ¡¡Te sugiero que busques las llaves del escarabajo y salgas a interceptarlo porque se lo acaba de llevar el agua!!

   Efectivamente, salí desesperado con el agua hasta las caderas, a tiempo para ver pasar a mi querido Volskie boyando como un témpano a la deriva con dirección a la bocacalle más cercana…
   Como estos autos fueron creados para andar por el desierto y para sortear obstáculos, si se aseguran las ventanillas y las puertas, éste queda herméticamente cerrado, o sea, es anfibio. Así que, con ayuda de otros comerciantes que contaban con unos palos largos (Que no sé de dónde corno los sacaron), que, agarrados firmemente a los árboles, enderezaban mi camino a palazos limpios porque el agua me llevaba para otro lado, pude llegar cerca de mi auto. Corriendo el riesgo de que me atropellara si se le ocurría cambiar de dirección, corrí como pude agarrado de la manija de una de las puertas, hasta que pude abrirla para que entre el agua y haga de lastre.
   A pesar de que el motor de mi querido auto se estropeó de manera que ya no servía para nada, y de que éste quedó en medio de la bocacalle varias horas hasta que pude estacionarlo en un lugar decente, y de la gripe que me pesqué esa tarde, y de la ropa arruinada por completo, y de que tuve que volver a mi casa viajando en estado deplorable, creo que nunca me reí tanto en mi vida a pesar de los daños que causó esa lluvia.
  
   Por supuesto, el querido George (Mi hermanito) miró todo cómodamente instalado en la azotea de su casa, con un paraguas y dando indicaciones que nadie le pidió jamás. No quiso entrar al negocio hasta el otro día para no ver el desastre que quedó, mientras se lamentaba en la calidez de su hogar.

   Y esto me vino a la memoria después de leer su blog, en donde relata aventuras de esa época. Realmente, fueron tiempos inolvidables.
 
Tonto bajo la lluvia (Nostálgico)









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